Opinión

La #VIOLENCIA nos arrasa

 

Alexis Castillo/ @alexisnoticia

La VIOLENCIA humana por definición filosófica, podría ser entendida como la IMPOSICIÓN de acciones, que viola la naturaleza de acción del otro. Es un monstruo de varios rostros cada vez más presente en sociedades crecientes, perturbadas, confrontadas, sobre estimuladas bajo una lluvia de odio.

No puedo eludir escribir sobre este tema, porque son incontenibles y cada vez más dantescos los hechos que  veo en la TV, escucho en la radio o leo en el periódico o cuando navego en internet.

Un atentado por allá, una explosión, una masacre, la guerra imparable que desplaza a millones de seres humanos, la crueldad en tal o cual sitio, etc.

Esa violencia que pretende arrasar al otro o lo consigue sin freno alguno; es decir, suprime-mata.

Y en Venezuela una secuencia de hechos violentos muy recientes, son de urgente reflexión. Pienso, que la VIOLENCIA nos tiene sobresaltados últimamente  por una serie de hechos que llaman la atención, tanto más por su frecuencia como por la forma como  se han producido.

La muerte causada a 28 mineros en la región de #Tumeremo, estado Bolívar (sur del país), cuyo CRIMEN salpica a cabecillas de bandas criminales, policías e incluso militares, es el primer  caso que cruje por la conmoción nacional e internacional que ha generado.

TUMEREMO

Tumeremo: Zona de muerte . Foto: el-carabobeno.com

Repaso los LINCHAMIENTOS de personas a manos de comunidades o grupos que decidieron aplicar “justicia” por su propia mano, algo atípico en la sociedad venezolana, pero que añade un vértigo adicional, porque además en esta era comunicacional, tales actos son expuestos como un “reality show” en videos y fotos en distintas redes sociales, una acción que nos estalla en la cara como una granada. La IMPUNIDAD campea.

La repercusión de asesinatos como el del diputado del movimiento Tupamaro, César Vera (Táchira, zona fronteriza), el del activista haitiano venezolano Fritz Saint Louis, defensor de los derechos de los emigrantes haitianos en Venezuela, acribillado en su casa ubicada en los Valles del Tuy, estado Miranda o del alcalde del municipio La Ceiba, estado Trujillo (zona fronteriza), Marco Tulio Carrillo, implosionan la paz nacional.

Esto sin contar la MUERTE de los dos agentes de Politáchira arrollados por un autobús conducido por jóvenes que protestaban por el aumento del pasaje. Una imagen demoledora, cruel.

Es un recuento sangriento y fatídico. Las  personas son arrasadas como si fueran objetos, los violentos se creen con el derecho para prescindir de la vida de las personas como nosotros podemos prescindir de un objeto que ya no nos da satisfacción de uso.

Algo tan alarmante como preocupante. Uno puede pensar que estamos como atrapados en el capricho de poder del violento.

Un VIOLENTO  que semana tras semana colma las estadísticas del libro de las morgues en todo el territorio nacional.

Una violencia que dispara a quema ropa incluso desde el discurso, desde el lenguaje, desde las esferas del poder.

Una violencia que desde la élite política se apaña, se consiente para que decida sobre otros. Y aquí traigo a colación la violencia que muestra sus colmillos y su músculo armado en las penitenciarias.

Imborrables aquella exhibición armada de los reclusos en la cárcel de San Antonio, en la isla de Margarita. Aquel 25 de enero de este año motivado al velorio del pran de ese recinto, Teófilo Cazorla Rodríguez, alias “El Conejo“,  asesinado cuando salía de una discoteca (vaya privilegio) y que puso de manifiesto un secreto a voces.

 

La despedida del convicto, fue una manera atípica para revelar cuán apertrechados con armas de guerra  estaban los internos. Otra acción que contó con exposición mediática al ser reproducida por redes sociales. Un episodio que desde el gobierno, no levantó una investigación ejemplar,  más que la dispersión de los reclusos entre distintas penitenciarias del país.

Es la Ley en suspenso, la coartada ideal para el violento que hace lo que quiere porque no hay sanción sino la que él impone a su antojo. Decide el derecho de dejar vivir o dejar morir.

No puedo excluir de esta humilde reflexión la aprobación de la LEY DE AMNISTÍA por parte de la Asamblea Nacional venezolana. Una legislación que añade más combustible al conflicto social, a la fracturada sociedad venezolana.

Tintori, wife of jailed opposition leader Lopez, Ledezma, wife of jailed Caracas metropolitan mayor Ledezma, and Ceballos, wife of jailed former San Cristobal mayor Ceballos, hold signs at the National Assembly in Caracas

Foto: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Una Ley que alienta la disputa por todo lo que genera la amnistía entre los polos opuestos de la política criolla.

Un texto que, a mi modo de ver, está muy lejos de aterrizar en la RECONCILIACIÓN, porque enciende el recuerdo doloroso de las familias que lloran a sus muertos por las protestas de 2014, que levanta reclamos airados, que crea un debate entre la excepción y la suspensión del derecho del otro. Que nos echa en cara nuevamente la negligencia de los poderes públicos que administran justicia.

Una Ley que es bandera de batalla, punta de lanza y escudo para quienes enarbolan toda razón y libertad, intragable en otros venezolanos que la ven  como un aval para el maltratador, el asesino, el violento.

Es UNA VIOLENCIA expresada en tantas cosas que duele demasiado, que obliga a buscar de Dios, que ARRASA de tanto que quita para que no sea. Una VIOLENCIA que perturba, que genera remordimientos, que aniquila, que merece un alto.

 

2 pensamientos en “La #VIOLENCIA nos arrasa

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