Notas del día

Distribuidor de protesta

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Alexis Castillo/ @alexisnoticia

El distribuidor Fabricio Ojeda ha vuelto a ser el escenario para alzar la voz en señal de protesta. La cita ha sido motivada por el desarrollo de una vigilia en memoria de los caídos tras días de manifestación estudiantil.

Nuevamente es la avenida Intercomunal un hervidero. Son las 6:35 minutos de la tarde, una multitud ha tomado uno de los dos canales de esta ruta en sentido Puerto La Cruz- Barcelona. Hay un espacio libre porque el que atraviesa carros y autobuses, un laberinto demarcado para evitar mayores molestias a quienes circulan por el lugar y aspira llegar a sus destinos.

Son muchos los jóvenes que han acudido a esta concentración, pero esta vez, hay una mezcla entre adultos y mayores. Es variopinta la confluencia, tan nutrida como encendida, tan significativa como persistente.

Diviso algunos dirigentes políticos, tan dados al protagonismo. Observo al alcalde de Lechería Gustavo Marcano, al coordinador de la MUD, Richard Arteaga. Comparto saludos con gente que expresa su indignación por los estantes vacíos en los supermercados, por los fallecidos, por los detenidos, por las agresiones policiales, por la inseguridad, un largo etcétera.

Esta protesta invoca en su pluralidad de voces a la paz, la libertad, democracia, por la expresión, el derecho a la información. Hay consignas contra el gobierno.

La jornada es limpia, sin violencia, irresistible para algunos que aprovechan para hacerse fotos como si se tratara de un momento festivo, tal vez porque necesitan inmortalizar el momento, a lo mejor porque en las redes sociales despiertan un interés entre amigos y conocidos. Hay quienes comentan rumores sobre movimientos militares, sobre la última cadena que advierte de tal o cual personaje afirmando cosas no probadas, se hacen eco de datos sueltos, extraoficiales, que en definitiva son como ruidos.

Desde lo alto del distribuidor vigilan algunos policías, algunos fotógrafos congelan imágenes con sus equipos. Es tal el griterío de la gente en la calle que cuesta entender a quien te declara.

Un breve recorrido entre la muchedumbre descubre las mismas frases, pancartas, mensajes, reclamos. Todos basados en la inconformidad. Una señora suena una olla pequeña de cocina, usa una pañoleta tricolor, va de blanco y lleva una bandera como capa. Golpea y golpe con insistencia la olla pequeña. Es su forma de drenar quizá su malestar contenido, suena el metal como si el ruido que provoca crujiera en los oídos de las autoridades gubernamentales.

La gente sigue transpirando molestia, sigue convertida en protesta.

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