Opinión

Chávez: Pronóstico reservado

Alexis Castillo (@alexisnoticia)

alexisnoticia@gmail.com

Hugo Chávez, desata una tormenta de reacciones. Lo que se conoce sobre su condición de salud revuelve emociones, alienta sentimientos encontrados. El mundo también tiene el zoom puesto en lo que ocurre con el jefe del Estado venezolano.

Su anuncio al país el pasado sábado 08 de este mes sobre su lucha contra el cáncer añade una novedad: selecciona al Vicepresidente Nicolás Maduro como su inmediato sucesor en caso de un escenario de inhabilitación, frente a la imposibilidad de terminar su mandato. La coyuntura es de pronóstico reservado.

Informa que deberá someterse a una nueva intervención quirúrgica en Cuba, país en el que ha confiado su vida y seguridad. En 2011 fueron dos veces las que debió pasar por el quirófano.

Ahora bien, pongamos el ojo en ciertas circunstancias y situaciones. La primera, indudablemente es la condición física del Mandatario Nacional. Sus detractores y la oposición en general exigen a todo pulmón que Miraflores informe con detalles qué ocurre con el Presidente, igual interés tendrán seguidores y simpatizantes boinas roja. Todos quisiéramos saber más de lo que nos dicen los medios oficiales. El asunto es cuán conveniente sea y las consecuencias que podría acarrear.

Recién elegido para un nuevo período de seis años y terminada la contienda, Chávez  ha debido hacer un alto obligatorio, admite dolores en la misma zona donde le había sido detectado un tumor, de allí que se pone en manos nuevamente de los médicos antillanos. Recrudece su lesión oncológica y tal parece que la cosa es tan seria, que advierte en cadena nacional un panorama sin él como conductor de un gobierno recién ratificado.

No faltarán quienes debatirán, especularán y cuestionarán las razones o motivaciones sobre su decisión de repetir en el cargo sin reparar en su desgaste corporal, los cuidados que exige el tratamiento de esta enfermedad tan agresiva, de estar en capacidad plena en el ejercicio del poder.

Pero no cabe duda, que sin Chávez nadie entre los “rojo rojitos” hubiese sido capaz de aglutinar tanto fervor e irradiar magnetismo entre las masas, las mismas que siguen dando soporte democrático al avance del plan político de corte socialista que predomina en el país. La campaña presidencial transcurrió y culminó con una sobreexigencia, ahora está sobre la mesa una inquietante repercusión.

¿Cuál habría sido la reacción si Chávez advertía en plena campaña presidencial que el cáncer nuevamente hacía estragos en su cuerpo? Sin duda habría sido el caos.

Tampoco es que la decisión de reemplazarle la tomaba un cogollo, o por el contrario, estaba sujeta al parecer de una contrafigura. En lo absoluto, Chávez es quien tiene el sartén por el mango.Ideal.jpg

La hipotética apuesta por un bateador emergente implicaba riesgos, trascendía un mensaje confuso y desesperanzador entre los que apoyan la “Revolución”. La imagen de un líder convaleciente, popular, pero enfermo, probablemente habría hecho migrar votos a la oposición a favor de su candidato saludable, carismático y joven. El tótem siguió siendo Chávez, su proyecto político, la continuidad de sus reformas, todo gravita en su presencia, su verbo.

La reaparición de células malignas en el sitio donde anteriormente había sido intervenido, supone en este momento mayor gravedad. Es la impresión dejada tras su alocución del sábado. Sin ahondar en explicaciones quedó de manifiesto lo delicado de esta situación, de allí que Chávez se muestra batallador, también preocupado.

El efecto en la opinión pública va de la mano de la emoción. Invocaciones al Altísimo, oraciones, lágrimas, consternación, humor negro, buenos o malos deseos, lo que agobia a Chávez suscita reacciones de toda índole.

Eso sí, aún en medio de la tormenta personal, saca una carta debajo de la manga. Envía un mensaje a los oficialistas sobre la necesidad de apoyar a Nicolás Maduro en una hipotética sucesión. Se anticipa así a cualquier escenario futuro, deja claro quién deberá ser el próximo “hombre fuerte” del proceso.

Basta leer en la red social y comprobar como se propaga y sigue propagándose la noticia con la fuerza de las llamas de un incendio en un bosque seco. Los antioficialistas critican, festejan, cruzan los dedos, alzan su voz y presagian el Apocalipsis. Empiezan a reavivar el sueño de la transición necesaria.

Mientras, los preparativos hacia la cita electoral del próximo 16 de diciembre siguen su curso. El chavismo sin Chávez como portaviones depende de su estrategia partidista, de sus cuadros en las regiones,  redobla esfuerzos en afinar su titánica y bien financiada maquinaria de movilización.

Vienen de celebrar hace poco un triunfo en las presidenciales y calculan que psicológicamente esto les confiere ventaja, porque está palpitante el ánimo entre los votantes. Si todos les sale como aspiran lograrán blindar la hegemonía en distintas provincias.

Es una circunstancia electoralmente interesante por la participación de una oposición con liderazgos acorralados. Pablo Pérez en el Zulia, Salas Feo en Carabobo, César Pérez Vivas en Táchira y para señas Capriles en Miranda. Por cierto, no crean que se rendirán tan fácil.

Sumado a esto, está el hecho de las divisiones a lo interno de la MUD, las fricciones entre dirigentes pesados, saltos de talanquera, descontentos, sobrestimaciones y despecho post electoral. Lo último puede abonar la abstención, lo cual es inconveniente al antichavismo.

Así y enfermo como está, en caso de Chávez formular un llamado en plena convalecencia al apoyo de su revolución, el efecto emocional sería estimulante entre quienes le idolatran y creen, calaría hasta en aquel que estuviera descontento por la designación a dedo del candidato de su estado.

En todo caso, el Presidente de la República afronta otro difícil momento, esta vez no es un enemigo político, la adversidad no tiene las fauces de un golpe de Estado, tampoco se trata del Imperialismo. Su lucha es consigo mismo, en su cuerpo. Y su esperanza de salir airoso está en los corazones de un pueblo, en las oraciones de los humildes en los cerros, en los barrios, de todos los que le respaldan más allá incluso de nuestras fronteras.

gdgdgYa partió a Cuba con el visto bueno de La Asamblea Nacional que aprobó por unanimidad su viaje, donde le esperan Fidel y Raúl Castro, nuevamente en un intento por librarle del mal que le aqueja. El país sigue en vilo, sigue en elecciones, espera verle volver con la energía que le caracteriza, sin duda con vida

 

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